jueves, 18 de octubre de 2012

Arrancando con buen pie

Ayer comenzaba en Madrid una segunda temporada con el proyecto sub-23 femenino de la selección madrileña, una idea que comenzó a fraguarse a través de dos buenos compañeros de profesión, hermanos entre ellos y amigos míos de los cuales he tenido la oportunidad de aprender y aún hoy en día seguir aprendiendo.

Este año cambiaba un poco el panorama ya que el desarrollo de este proyecto había sido bien acogido por la asamblea de la FRM y por tanto tenía más dedicación, a parte me tocaba coger las riendas de su gestión con todo lo que ello implica.

Lo cierto es que nunca te haces del todo a la idea de lo que supone llevar un proyecto de tecnificación, al principio piensas que todo es muy sencillo pero realmente no es hasta que estás metido en faena cuando eres consciente de lo ambiguo que resulta. Ahora ya con una noche de descanso de por medio empiezo a analizar todo el camino recorrido hasta el inicio. Han sido meses de conversaciones con la dirección técnica viendo la forma de enfocar el trabajo, a su vez muy útiles dado que le dan un sentido y una forma de dirección, también conversaciones (habladas en persona o comunicadas a través de e-mail) con delegados y entrenadores de los clubes, para finalmente elaborar una lista que cuenta actualmente con 74 jugadoras comprendidas entre 23 y 18 años.

Las semanas previas a la elaboración de la primera convocatoria opté por observar los entrenamientos de la selección absoluta, viendo a grandes entrenadores como José Antonio Barrio o Álvaro Montero trabajar con el grupo de elegidas para optar a las plazas del campeonato autonómico con la absoluta, de manera que en mi mente empezará a formarme una orientación de como trabajar con un gran grupo. Mi problema no obstante seguía siendo que mi labor no era formar un grupo sobre un estilo de juego inicialmente, sino partir de la tecnificación de la jugadora para facilitar su adaptación y desarrollo al juego colectivo.

Finalmente llegó la hora de hacer la lista, por ser la primera tuve que hacer unos pocos descartes para no saturar al cuerpo técnico, de modo que quedaron 54 jugadoras convocadas, de las que finalmente asistieron 40 al primer entrenamiento. Tuve la suerte de encontrar en Jesús Alfayate mi compañero de tecnificación ideal, trabajó conmigo durante mi año en División de Honor Femenina, y también contar con la aportación de un becario como Gonzalo Ferreras que con buena actitud para el trabajo diario y buena disposición.

Sacar conclusiones siempre es complicado, pero llegar a casa a las 22:40, cenar rápido y que el cuerpo te pida seguir trabajando en el ordenador con el proyecto si que me demuestra que hemos comenzado el trabajo con buen pie.

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