La verdad tenía abandonada la idea de llevar el blog ya que no sabía como orientar la visión que quería transmitir al lector, pero los hecho que me han ido sucediendo estas últimas semanas me han lanzado a ello.
Viajé este fin de semana a Ibiza para arbitrar un partido de Regional entre Ibiza CR y El Toro RC. Tuve la suerte que la federación Balear se ocupó de que se me recogiera y el club local hizo todo lo posible para hacerme sentir cómodo en una experiencia que para mi era nueva.
El presidente del club local, un gales que primero me llevo a desayunar ya que mi vuelo llegó a las 8:40 de la mañana y después hizo que su suegro me llevara al campo, y el resto de jugadores se mostraron amables, dando de lo que tenían, hasta el punto de que parecía más un pasaje de la biblia que la vida real misma.
Hasta la hora de mi partido pude pasear tranquilamente por la ciudad, mientras lo hacía pensaba en la sencillez y calma del lugar, nada que ver con lo que debe ser en verano con todo el movimiento de fiesta tras fiesta. Es curioso que un sitio que mueva cantidades desorbitadas de dinero pueda ser tan sencillo.
Sin embargo mi reflexión viene cuando a mi regreso al campo para ponerme en faena, miembros y familiares del club me entregan un programa de la temporada y veo que cobran entrada voluntaria para el día de rugby (había partido de sub-18, nacional y regional), esto me llevo a pensar que realmente subsisten con lo mínimo y que su situación es aún más complicada que la de los equipos "chicos" de la península, ya que para ellos jugar significa viajar por la fuerza entre las islas.
El segundo impacto es cuando conversando con los diversos jugadores y directivos me explican que les han recortado todas las ayudas y que uno de sus patrocinadores les retira la subvención para comprarse un Rolls Royce... Me quedo mudo, no por el hecho de que cada uno puede hacer con su dinero lo que le viene en gana, sino porque en un sitio donde parece que todos intentan echarse una mano haya gente con tan pocos valores morales.
La realidad del Ibiza CR no dista mucho de la de otros clubes a nivel nacional, que viven con lo justo, con gente poniendo dinero de sus bolsillos para intentar mantener a flote clubes que antes o después van a desaparecer. Los tiempos que corren son complicados y la perspectiva de lo que se avecina no es mucho más prometedora. Sólo espero que no se nos olvide en los momentos difíciles los valores de humildad, generosidad y respeto de los que parte este deporte.
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